Desde 2016 haciendo cerveza

Diez años dan para muchas birras. Algunas estuvieron años con nosotras, otras duraron lo que dura un barril en una feria. Hemos colaborado, experimentado, acertado, metido la pata, cambiado recetas y aprendido una barbaridad por el camino.

Este es nuestro pequeño archivo de birras. Abre y cotillea.

🍺 Las que dejaron historia

BERTA — La cerveza que llegó después del silencio

Helles · ingredientes ecológicos · ~2020

Berta llegó en una época bastante rara. Después del confinamiento, con los bares y las ferias patas arriba, me apetecía justo lo contrario de hacer una cerveza espectacular para entendidos: quería una cerveza de poteo. Una Helles limpia, fresca, fácil de beber y de esas que cuando terminas una puedes perfectamente pedir otra.

La elaborábamos con ingredientes ecológicos, aunque nunca llegó a llevar el sello porque, sencillamente, no tenía dinero para pagarlo. Cosas preciosas de ser pequeña: puedes hacer la cerveza, pero demostrar oficialmente según qué cosas ya es otro presupuesto. 😂

Por aquella época además cayó en mis manos un libro sobre la historia de las mujeres, las brujas y la cerveza y me explotó bastante la cabeza. Empecé a mirar la cerveza de otra manera y, casi al mismo tiempo, pasó otra cosa que acabaría cambiando La Txika: empecé a hacer catas.

Hasta entonces mi mundo había sido fabricar, repartir, vender a bares e ir a ferias. De repente no podía hacer buena parte de eso y tuve que poner el foco directamente en la gente. Sentarnos alrededor de una mesa, probar cerveza, contar cómo se hace, hablar, preguntar, reírnos. Lo que nació un poco por necesidad acabó convirtiéndose en una de las partes más importantes de La Txika.

Berta estaba buenísima y funcionó muy bien, pero cuando cerró la fábrica donde elaborábamos dejé de hacerla. Con el tiempo su sitio de cerveza clara y de poteo lo ocuparía nuestra Pilsner.

Berta desapareció, pero la etapa de La Txika que empezó con ella se quedó.

WANTED — La saga de una White IPA demasiado pronto

Wanted I · Wanted II · Always Wanted

La primera Wanted nació en colaboración con Cervecera Libre, cuando La Txika era todavía tan pequeña que ni siquiera tenía web. Era una White IPA con hojas de lima, una cerveza bastante poco convencional para aquel momento, y nosotras estábamos orgullosísimas de ella.

El problema fue que quizá llegamos demasiado pronto. En las ferias aparecían señores con el BJCP prácticamente debajo del brazo para explicarnos cómo debía saber nuestra propia cerveza. A mí llegaron a decirme que tenía problemas de fermentación. Y mientras tanto, una de las mujeres del equipo era de Virginia, llevaba unos diez años haciendo cerveza y nosotras pensábamos: ¿pero has probado alguna vez una White IPA con hojas de lima? Entonces igual espera un segundo antes de explicarnos a nosotras qué estamos saboreando. 😂

Nos cayeron críticas que entonces nos afectaron muchísimo. Éramos más inseguras, el mundillo artesano podía ser bastante condescendiente y todavía estábamos aprendiendo algo que después nos ha resultado muy útil: escuchar una opinión no significa tener que obedecerla.

Después llegó Wanted II, ya sin las hojas de lima. Y cuando terminó aquella etapa de colaboración, yo no quería perder una cerveza que seguía pareciéndome buenísima, así que la historia continuó por mi cuenta como Always Wanted.

Y entonces la saga empezó a acumular desgracias. Era cara de producir. En una ocasión nos robaron diez cajas de 24 botellas. Y durante el confinamiento, para rematar, un repartidor desapareció con otras 240 botellas que acababa de encargar a fábrica. Entre costes, robos, COVID y márgenes artesanos, llegó un momento en que mantenerla dejó de tener sentido.

Así terminó Wanted. No porque dejáramos de quererla, sino porque a veces una cerveza puede sobrevivir a los críticos y no sobrevivir a la logística. 😂

Y quizá por eso el nombre terminó siendo bastante apropiado:

Wanted. Wanted II. Always Wanted. Algunas cervezas se empeñan en dejar historia.

PINK PORTER — Pimienta, perros y un cuaderno robado

Robust Porter · pimienta rosa y pimienta de Jamaica

Pink Porter nació en 2018, a raíz de una de esas ideas que empiezan comiendo. Un día probé un brownie con pimienta rosa y pimienta de Jamaica y pensé: esto tiene que funcionar en una Porter. Así que me puse a hacer pruebas en el salón de casa. Al principio con bastante poco sentido de la medida: llegué a echar tanta pimienta rosa que se olía desde la escalera del portal. 😂 En la etiqueta estaban Lumba y Sultán, mis perros, porque aquí cada cual aporta lo que puede.

En 2020 llegó el COVID y, entre otras muchas cosas, me quedé sin dinero para producir el siguiente lote. Pero no quería dejar morir a Pink, así que monté un crowdfunding para volver a elaborarla. Y ya que nos metíamos en el lío, lo hicimos a lo grande: mandé cartas a foodies, cocinillas e influencers retándoles a crear una receta con Pink Porter y compartirla en redes. Se apuntaron un montón y aquello acabó siendo una pequeña fiesta alrededor de una cerveza en uno de los momentos menos festivos que recuerdo.

Y Pink todavía tuvo tiempo de darme un susto de muerte. Un día, mientras repartía, me robaron la mochila. Dinero, tarjetas… pero lo que de verdad me tenía descompuesta era que dentro estaba mi cuaderno con la receta original de Pink Porter escrita a mano. Por suerte apareció después. Sin el dinero, pero con el cuaderno. Prioridades.

Pink Porter siguió con nosotras hasta que cerró la fábrica de Sesma donde la elaborábamos. Y sí, todavía hay gente que me pregunta cuándo va a volver.

No prometo nada. Pero la receta sobrevivió al robo, así que nunca se sabe. 😏

Algunas cervezas se dejan de fabricar. Eso no significa que se olviden.

CUATRO PERRAS — Nuestra Anti Imperial Stout

Russian (Anti) Imperial Stout · 9 % · 2017

Cuatro Perras nació en 2017 como una colaboración con Cervecera Libre y con bastante espíritu de vamos a hacer esto como nos dé la gana. Queríamos hacer una Russian Imperial Stout potente, oscura y con cacao, pero también queríamos que la gente que apostara por ella formase parte del proceso. Así que la financiamos mediante precompra y dejamos que quienes participaban tuvieran voz en decisiones de la cerveza.

Y entonces llegó el nombre: Cuatro Perras, porque eso era básicamente lo que necesitábamos para poder sacarla adelante y ahí estábamos nosotras, las 4 😂 La bautizamos Russian Anti-Imperial Stout, jugando con el estilo pero también con la contradicción de llamar Imperial a una cerveza cuya etiqueta homenajeaba a Emma Goldman, feminista y anarquista. No sabemos si fuimos las primeras del mundo en usar “Anti Imperial Stout” —y no vamos a inventárnoslo—, pero desde luego en 2017 ya estábamos dando guerra con ello. La cerveza tenía 9 grados, mucho cacao y una facilidad bastante sospechosa para esconderlos. Las crónicas de aquella época todavía hablan de cacao, chocolate, café y de un alcohol sorprendentemente integrado.

También fue una cerveza con la que aprendí muchísimo. Por aquel entonces tenía ideas e iniciativa de sobra, pero todavía estaba aprendiendo a ocupar mi sitio en una elaboración compartida, preguntar, decidir y llevar las riendas sin pensar que estaba molestando a nadie. Viéndolo desde ahora, Cuatro Perras no solo cuenta cómo hacíamos cerveza en 2017. También cuenta cuánto hemos cambiado nosotras desde entonces.

Y nueve años después todavía aparece alguna botella perdida en Untappd. Lo cual, francamente, nos hace bastante ilusión. 😂

WAKA — La cerveza que dividió al personal

African Amber Ale · 4,6 % · con moringa stenopetala · 2018

Waka empezó como empiezan algunas de las mejores historias: desatando dos bicicletas de una farola en Bilbao. Allí conocí a Laura, vinculada a un proyecto de moringa de Etiopía, nos pusimos a hablar y de aquella conversación acabó saliendo una cerveza. Porque, al parecer, yo tampoco sé tener conversaciones normales. 😂

Hicimos una African Amber Ale con hojas de moringa stenopetala cultivada en Konso, Etiopía. Pero la moringa no estaba ahí solo para hacer una cerveza rara: Waka apoyaba el trabajo de las mujeres que cultivaban, recolectaban y preparaban las hojas, favoreciendo su autonomía económica, y destinábamos los beneficios de la cerveza a otro proyecto para mujeres de la zona.

Y luego estaba el pequeño detalle de que Waka sabía a moringa. 😂 Hubo gente a la que le encantó y gente que no pudo con ella. En una época cervecera muy de más IPA, más lúpulo, más stout, más de todo, sacar una Amber Ale con una planta etíope fue una manera estupenda de descubrir que no todas las cervezas tienen que gustar a todo el mundo. Y tampoco pasa nada. Untappd conserva algunas opiniones de entonces que dejan bastante claro que indiferente, desde luego, no dejó a nadie.

Sobre las supuestas propiedades de la moringa no vamos a hacer afirmaciones científicas. Digamos únicamente que en La Txika tenemos evidencia anecdótica bastante convincente. 😏

Waka duró poco, pero representa muy bien una época en la que nos apetecía utilizar la cerveza para experimentar, colaborar y contar historias que iban bastante más allá de lo que había dentro del vaso.

Esta me parece preciosa para el archivo porque enseña otra faceta completamente distinta: Pink es creatividad y supervivencia, Cuatro Perras es aprendizaje/colaboración y Waka es cerveza como vehículo para proyectos y para salirse del sota-caballo-rey cervecero.

Y mantendría “La cerveza que dividió al personal” como título. Después de ver los comentarios reales de Untappd —“muy dulce”, “empalagosa”, “simplemente sabe a moringa”, directamente “está malísima”— es casi documental. 😂

Waka en Untappd

Sobre las supuestas propiedades de la moringa preferimos no hacer afirmaciones científicas. Aunque la cronología personal de La Txika resulta, como mínimo, sospechosa. 😏

BIZIPA — Sobrevivir al confinamiento con Mandarina Bavaria

IPA · 4 % · lúpulo Mandarina Bavaria

BIZIPA era una IPA ligerita, de apenas 4 grados, elaborada con lúpulo Mandarina Bavaria. Fresca, cítrica y muy de beber. Y entonces llegó el COVID con un pequeño inconveniente logístico: yo tenía un pallet entero de BIZIPA y el mundo acababa de cerrar.

Así que durante una temporada se convirtió, básicamente, en mi alimento líquido oficial del confinamiento. 😂 Había que darle salida y tampoco íbamos a dejar que se pusiera triste allí sola.

Por aquella época yo era además exageradamente prudente con la frescura de las cervezas y llegué a ponerles solo un mes de consumo preferente. Fantástica idea justo antes de una pandemia mundial. Las botellas dejaron de salir, el calendario siguió corriendo y hasta hubo quien me escribió indignado porque la fecha había pasado. Le devolví el dinero, aunque la cerveza estaba bien: consumo preferente y fecha de caducidad no son lo mismo. Otra cosa que aprendimos por el camino.

BIZIPA desapareció, pero me dejó dos enseñanzas importantes: que una cerveza lupulada está para beberla fresca y que nunca conviene producir un pallet justo antes del fin del mundo.


ELSIE PORTER — Porter no era su apellido 🤦🏻‍♀️

Porter · homenaje a Elsie Inglis

Elsie Porter estaba dedicada en realidad a Elsie Inglis, médica escocesa, sufragista y una de esas mujeres cuya historia merecía bastante más espacio del que normalmente le habían dado. Y como ya era tradición en La Txika, decidimos ponerla en una cerveza.

Hasta ahí, todo fenomenal.

El problema llegó cuando me entrevistaron en la radio para hablar de ella y yo pasé toda la entrevista llamándola “Elsie Porter”, absolutamente convencida de que Porter era su apellido. Elsie Porter hizo esto, Elsie Porter aquello…

Volviendo a casa me di cuenta.

Porter era la cerveza. La señora se llamaba Elsie Inglis.

En fin. Puedes llevar años haciendo cerveza y seguir haciendo el canelo en la radio. También forma parte del oficio. 😂

🤝 También hicimos cerveza para otros

No todas las cervezas que hemos hecho llevaban nuestro nombre. Molica, El Búho Rojo y Triki Mailu fueron elaboraciones creadas para proyectos y clientes concretos.

Porque estos diez años también han dado para poner lo que sabemos al servicio de las ideas de otros.

🎪 Las frikadas de feria

Las ferias siempre han sido nuestro pequeño laboratorio: cervezas de barril, ediciones pequeñas y alguna frikada deliciosa hecha porque nos apetecía probar cosas.

Draft IPA, Duri, Sukeina, Malala, La Pola, The Maroons… Algunas duraron exactamente lo que tardamos en vaciar el barril. Y esa era la gracia.

Diez años dan para muchas etiquetas… y muchas historias.

Y ahora, ¿nos bebemos una? 🍺

Diez años, unas cuantas recetas, muchos experimentos y alguna historia que todavía nos hace reír.

Las de arriba son las que están vivas ahora mismo.
Elige las tuyas y te las mandamos a casa.

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